“A los tres meses volví al lago, tomé un bote y dejé que el viento me dejara en medio de las profundas aguas, frente al volcán. A la media hora la soledad comenzó a aterrarme, como si el mundo se hubiera acabado, de pronto un zumbido extremadamente fuerte, como si una nube con millones de abejas se acercara, comenzó a venir desde las profundidades del agua, y allí vi las luces de colores, tenían forma de circulo y se desplazaron por la superficie para luego ascender hacia el espacio. Después desperté en la orilla, había pasado como medio día, en mi mano tenia un amuleto indígena, no sé como llego a mi.”
“Aquí en Centroamérica y Sudamérica hay miles de estas historias. Si uno entra en uno de estos Osnis, aparece en cualquier punto del planeta. ¿Quién no ha soñado con teletransportarse y viajar a otras dimensiones? Hoy todo es posible, lo que pasa es que solo algunos saben como hacerlo, solo hay que saber como llegar a ellos”.
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